Cómo lidiar con clientes y jefes tóxicos en el mundo de la redacción y del copywriting

En todas partes hay gente tóxica y el ambiente de trabajo no es una excepción. A todo el mundo le tocará alguna vez un jefe, cliente o compañero de trabajo tóxico. Hoy quiero hablarte de mi experiencia y de lo que he aprendido a raíz de ello trabajando en redacción o copywriting, más que todo.

Porque de algo sí estamos claros también, detrás de cada tóxico o tóxica hay una lección para nosotros y que, si no sabemos aprender, nos seguiremos encontrando con personas así más adelante en nuestras vidas.

Desde que comencé mi vida laboral en 2005 como pasante y luego a partir de 2008 como empleada profesional he tenido decenas de trabajos diferentes. Más que todo porque he trabajado muchísimo como freelance. Es por ello que mi currículo es larguísimo. También es esa la razón por la cual he tenido múltiples experiencias. Algunas muy buenas, otras regulares, otras de terror.

Hoy quiero hablarles de los cuentos de la cripta que mi vida laboral me ha dejado trabajando tanto en redacción como en copywriting e incluso como diseñadora (primer cuento). Le he colocado un título a ellas, que son de las más peculiares que hasta ahora he podido vivir.

Jefe emocional

El primer cuento que tengo es de una jefa emocional que tuve hace más de 10 años. Era una persona que lloraba mucho, incluso en la oficina. Cuando se frustraba por cosas de trabajo lloraba y había que consolarla y todo. A cualquier persona le puede afectar algo alguna vez. Por favor, yo soy de las personas más sensibles que hay en la Tierra, pero en este caso rayaba en lo tóxico.

Mi aprendizaje fue aprender a separar lo que es aceptable y lo que no lo es en un ambiente laboral. Claramente esta persona tenía algún problema emocional, pero uno no puedo comenzar a convertirse en psicólogo o terapeuta del jefe. No te están pagando por ello y no es ético.

Más y más trabajo, misma paga

Hace unos cuatro o cinco años me contrataron en una agencia de publicidad para trabajar de copywriter para hacer la redacción de los textos de una o dos cuentas de Instagram. La verdad ya no lo recuerdo bien. Una semana después me piden que ahora también haga los diseños, a pesar de que hasta ahora había estado trabajando junto a uno. 

Claramente les pedí que me tenían que pagar más puesto que, no solo yo era freelance, sino que iba a tener más carga de trabajo. Dijeron que no y me botaron.

¿Mi aprendizaje? No dejes que te den más trabajo si no te pagarán de acorde a la nueva carga laboral. Por necesidad a veces aceptamos cosas así, pero no es en absoluto justo, no está bien y punto. Me contenta haber dicho que no.

Pago mínimo para venezolanos

Más o menos alrededor de la misma época del caso 2 comencé a colaborar con una empresa de venezolanos con sede en Miami en redacción. Me da lástima decir que entre las peores experiencias que he tenido con trabajos a distancia ha sido con personas de mi misma nacionalidad. ¿Casualidad? ¿O abuso? Te lo dejo a ti para que decidas, pero es algo que ocurre a menudo con copywriters en Venezuela.

Estas personas me emplearon a tiempo completo a un sueldo mínimo. En ese entonces me bandeaba porque tenía 2 trabajos a tiempo completo y alquilaba una habitación en mi apartamento, pero si fuera solo por ese empleo, no hubiese podido pagar mis deudas y comer.

Ya se veía en Venezuela más y más el uso del dólar, y al yo tener una cuenta en USA, y es ellos estar allá, podían muy fácilmente hacerme pagos en esta moneda fuerte. Estábamos al borde de la hiperinflación, pero no, nunca accedieron.

Sin embargo, ahí aprendí que cuando una empresa tiene alta rotación es una gran alerta roja que tomar en cuenta.

Máxima vigilancia

Hace casi dos años comencé a colaborar medio tiempo con una empresa que vendía sillas o algo así. Era un trabajo de redacción bastante exigente. Duré unas dos semanas y renuncié porque verdaderamente no soporté la extrema vigilancia que le tenían a todo el mundo.

Usaban un software para vigilar que estuvieses haciendo tu trabajo, cosa que está bien. Lo que a mí no me funcionaba era que a pesar de cumplir con honestidad mi trabajo y mis metas, me salía un bajo porcentaje de productividad. Quizás porque como era un trabajo de redactar no tenía que hacer tantos clics con el mouse y eso es en parte lo que toma el programa para decir que estás trabajando.

No aguanté y me fui. Juré no volver a trabajar en un sitio donde es más importante el porcentaje de “productividad” que una entrega de calidad.

Ah, además, casi que al día siguiente de ingresar me metieron en un grupo de WhatsApp “secreto” en donde los empleados hablaban mal de sus jefes. BANDERA ROJA.

Condescendencia

Esta es quizás la experiencia tóxica más reciente y de la cual espero haber tomado algún aprendizaje. Una venezolana (nuevamente) en Canadá me contrató como community manager. Yo he aprendido que prefiero darle la razón al cliente antes de perder energía y saliva en discutir algo. Así que le seguí la corriente con lo que ella quería hacer.

Claramente, una persona sin experiencia en redes sociales, no tomaba mis sugerencias y quería hacer las cosas a su modo. No me di mala vida y accedí a todo, a pesar de que pedía cambios de último minuto a cosas que ella ya había aprobado.

Un día salió con una serie de mensajes pasivo agresivos de que yo no quería aprender sobre la marca (conclusión que sacó ella sola porque nunca me lo preguntó) y que yo no usaba storytelling en mi redacción. Bueno, no siempre se puede usar el storytelling y lo lógico es que el cliente dé alguna pauta de lo que quiere publicar, especialmente si desechas todas mis ideas.

Realmente no estoy para recibir agresiones pasivas ni para que me traten con condescendencia, pero el verdadero aprendizaje está en que según ella me contrató por nacionalidad (quizás pensó que así podría pagarme menos) y que yo desde el inicio percibí algo, un no sé qué de que las cosas no iban a funcionar. Y así fue.

Escucha tu intuición, siempre.

Así que, el objetivo de mi post de hoy es recordarte que no debes aceptar algo que no te guste, sal de ahí apenas puedas. Mereces más, mereces profesionalismo, siempre llegará una nueva oportunidad. Hoy más que nunca en el mundo de de la redacción y del copywriting donde las empresas están solicitando cada vez más copys y redactores digitales.

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